Casi eterna, estática, absoluta como un todo, irresistible y veloz. Con mis ojos no lograba descifrar que antiguo y eficaz encantamiento emanaba de ella, el cual paralizaba el tiempo y lograba desdoblar mi realidad.
Una piel pálida, brillante, la cual quema como hielo y esos ojos almendrados, transmisores directos de las sensaciones mas intensas e inoportunas.
Solo escuchaba cantos profundos, etéreos, en un lenguaje casi imperceptible para el oído común.
El terror que recorría mi cuerpo, era fuego licuando la sangre. El miedo de estar en presencia de la trampa de doble filo mas maravillosa de todas.
Casi eterna, estática, absoluta como un todo y veloz, se encontraba besándome nuevamente.
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piel d gallina
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