Me encontraba nervioso, perseguido. El silencio como cortina de fondo y tu voz llenando cada espacio de mi cabeza. Era una conversación neutral, sobre perros y el comportamiento de estos, no era lo importante. Lo realmente importante era nosotros dos bajo el marco de esa puerta cerrada.
Algunas sonrisas, algunas miradas a escondidas como es tu costumbre, movimientos desacertados simulando tener un fin o un porque.
Algunas veces sentia un escalofrio que reptaba sobre mi columna al concentrarme en el tono de tu voz. Era innegable la sensación de polvora a punto de reventar en el aire.
Seguramente en algun lugar lejos o cerca de ahí un hombre gritaba a su mujer, mientras que otro complacía sexualmente a la suya. Algunos otros estarían mirando al cielo en ese momento, admirandolo y otros clavando los ojos al piso imposibilitados para respirar un minimo de esperanza.
Algun accidente entre dos autos, un foco que ya no ilumina. Espejos que no reflejan realidades. Un epileptico convulsionando y un mail que no debía llegar.
El tiempo parecía congelado como tu piel y el cielo revuelto como tu pelo.
Un beso, la adrenalina. el segundo y los nervios.
Descifre en tu rostro, para variar, una mezcla de timidez y ternura como quien ejecuta lo prohibido.
Senti que había sido suficiente.
Y tambien lo hubiera sido quedarnos hasta las 4 am simplemente hablando, haciendo de cuenta que todo aquello no estaba pasando, cuando realmente nos estaba aplastando.
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