10 jun 2012
Ganadores y perdedores: Rincones que de manera mediocre creen conocer.
Tu piel debería sentir las sustancias corrosivas que supieron recorrer estas venas.
Tu boca saborear la sangre envenenada del olvido y la enfermedad,
consumiendo la cordura desde adentro, infectándola, ahogándola.
Tus piernas deberían sentir el peso muerto de un cuerpo abatido, derrotado.
Y el liquido que mantiene tus ojos húmedos tendría que hervir como el corazón del diablo mismo.
Solo para que estemos siquiera cerca de ubicarnos uno en el lugar del otro.
¿Cuantos días deberías pasar encerrado, atado? Completamente despojado de los placeres básicos del cuerpo humano.
Cuando solo se te permite respirar y no como un favor, sino como un mecanismo de tortura, obligándote a permanecer vivo.
Condenándote a inhalar cada centímetro de la atmósfera viciada de dicha institución.
Haciendo que cada grito,
cada risa macabra atravesando el silencio nocturno,
y cada llanto en la oscuridad, sea una delgada astilla de vidrio impactando sobre el cerebro.
El exilio de la razón,
la lógica inaplicable al sentir humano
y el sabor amargo de años pasados.
Ganadores y perdedores definitivamente están claros en este juego.
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