9 may 2012

Julia


Ensimismada se encontraba postrada aquella bestia negra como la noche de ojos amarillos como el sol y pelaje brilloso.
Un ronroneo pícaro y se paso la garra por la cara, saco su aspera lengua y limpio las millones de bacterias de su mano/pata.
Solo me observo unos minutos más al pie de la cama, y comprendio que su simple compañía era todo lo que necesitaba un enfermo del corazón.
Julia, mi eterna compañera de sueños y pesadillas.

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