Los cultivos nauseabundos de una buena depresión pesan constantemente. Atosigan, ahogan el cuello con manos de mujer, bellas uñas tratadas y suavidad congelante.
Sabes donde estoy ahora? Parado al borde de mi mundo, observándolo derrumbarse, arder, pudrirse. Prendo un cigarro con el simple motivo de disfrutar mejor de la escena. Ver derrumbarse a uno mismo, no pasa todos los días. Aunque vengo cabeceando suelos hace rato, pensé que nunca me acostumbraría a ello. Pero acá me ves, consumiendo veneno para relajar los nervios, alucinando con mata reyes, apuñalando sus monarcas por la espalda, mientras la reina sufre, sufre y goza.
Yo no sería un mata reyes, mucho menos rey. Eso se lo dejo a los soñadores, charlatanes de mundos mejores.
Yo simplemente sueño con terminar mi cigarrillo y lograr dormir sin que los fantasmas me despedacen, empezando por las piernas...
Aunque desearía que empiecen por la cabeza, solo para hacerlo todo mas fácil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario