15 mar 2012

Bitácora del hombre que no ve mas allá de sus ojos I.




Por un momento sentí el fuego consumir todo a mi alrededor, las paredes desmoronándose, el techo rugir. Pero de alguna manera estaba exteriorizando mi cabeza.
Había perdido total noción de que estaba arriba o abajo, me encontraba sumergido en un plano totalmente diferente. Consumido por la melancolía, adentrandome en lugares que nunca mas debería haber pisado. Pero nuevamente me encontraba ahí.
Siempre había sentido a estas cuatro paredes como un acorazado gigante, protegiéndome del exterior, y ahora se estaba viniendo abajo junto conmigo. Siempre escapando a estas cuatro paredes salvadoras, donde me resguardaba de encontrarme vulnerable frente a otros. La realidad, mi realidad es que me encuentro escapando todo el tiempo, tengo la necesidad de salir corriendo para meterme en este lugar que tanto confort me dio y ahora siquiera acá me siento libre de estar a gusto. El miedo recorre las venas, bombeado por el corazón directo al sistema circulatorio.
Sino logro sentirme resguardado donde siempre lo hice, quiere decir que no puedo sentirme así en ningún otro lugar. Y eso, realmente me aterra.

No hay comentarios: