Eran las aplanadoras laborales, las que habian pasado doce horas continuas a toda maquina sobre mi cabeza. Me sentia destruido.
Luego de una jornada laboral intensa y sin descanso, a excepcion de la mediocre hora reloj de almuerzo, todo habia sido producir producir y producir, para otro.
Habia llegado la hora de abandonar dicho infierno y volver a otro mas pequeño y demacrado.
La escasa luz del sol del preludio de primavera me hizo retroceder al primer paso fuera. Tome coraje y comence el corto-largo camino a casa. Me arrastre unos pasos sobre las baldosas de cemento gris, donde seguramente miles habian pasado antes que yo dejando sus rastros de mediocridad y frenesì rutinario, y levante la vista. El corazon como acusado por alguna causa falsa, clamaba por salirse del acorazado de tripas y huesos, no tuve mas opcion que frenar toda la mocion y determe ahi para simplemente observarla y analizar con detenimiento si en verdad era ella lo que se presentaba dentro de mi campo visual.
Tarde varios segundos en descifrar toda la informacion que corria por mi cabeza hasta masomenos aclarar las ideas y dar un veredicto: si, era ella.
Alguna razon misteriosa y tal vez como acto reflejo me hizo querer acercarme.
Agnes habia sido una de esas aventuras que te hacen sentir arriba de una pija con alas dando vueltas al mundo todo el tiempo y yo sin querer, habia guardado todo tipo de recuerdos en algun rincon lejano y a la vuelta de la culpa en mi cabeza.
Ahora estaba ahi de nuevo, frente mio caminando y esquivandome entre tanto traqueteo rutinario.
Me decidi. Tome el control por un segundo de mi cuerpo, inicie una coordinacion apurada de mis piernas aburridas y apure el paso, a segundo del enfrentamiento, tome un empujon insolito de mi mismo y por fin estaba al otro lado. Habia quedado atras.
Mire sobre mi hombro y la veia alejarse, el primer beso, nuestro primer cruce de palabras, las primeras caricias y la fantasia de la masacre en la cama que nunca habia pasado. Sus ojos reflejando la traicion como un espejo delante mio, y si, por fin el ultimo beso, ese que sabes que das con un sabor de hasta nunca.
Seguia alejandose al mismo tiempo que yo calmaba el pequeño armagedon que se habia desencadenado en mi torax, por ahi un poco desconcertado y con miedo, reflexivo tambien pero bien cagon, para variar.
Al final que mierda tengo que ver yo con lo que me dicta el corazon.
nota: Este esta proximo a una reforma drastica, ya que me parece una total mierda como quedo.
Luego de una jornada laboral intensa y sin descanso, a excepcion de la mediocre hora reloj de almuerzo, todo habia sido producir producir y producir, para otro.
Habia llegado la hora de abandonar dicho infierno y volver a otro mas pequeño y demacrado.
La escasa luz del sol del preludio de primavera me hizo retroceder al primer paso fuera. Tome coraje y comence el corto-largo camino a casa. Me arrastre unos pasos sobre las baldosas de cemento gris, donde seguramente miles habian pasado antes que yo dejando sus rastros de mediocridad y frenesì rutinario, y levante la vista. El corazon como acusado por alguna causa falsa, clamaba por salirse del acorazado de tripas y huesos, no tuve mas opcion que frenar toda la mocion y determe ahi para simplemente observarla y analizar con detenimiento si en verdad era ella lo que se presentaba dentro de mi campo visual.
Tarde varios segundos en descifrar toda la informacion que corria por mi cabeza hasta masomenos aclarar las ideas y dar un veredicto: si, era ella.
Alguna razon misteriosa y tal vez como acto reflejo me hizo querer acercarme.
Agnes habia sido una de esas aventuras que te hacen sentir arriba de una pija con alas dando vueltas al mundo todo el tiempo y yo sin querer, habia guardado todo tipo de recuerdos en algun rincon lejano y a la vuelta de la culpa en mi cabeza.
Ahora estaba ahi de nuevo, frente mio caminando y esquivandome entre tanto traqueteo rutinario.
Me decidi. Tome el control por un segundo de mi cuerpo, inicie una coordinacion apurada de mis piernas aburridas y apure el paso, a segundo del enfrentamiento, tome un empujon insolito de mi mismo y por fin estaba al otro lado. Habia quedado atras.
Mire sobre mi hombro y la veia alejarse, el primer beso, nuestro primer cruce de palabras, las primeras caricias y la fantasia de la masacre en la cama que nunca habia pasado. Sus ojos reflejando la traicion como un espejo delante mio, y si, por fin el ultimo beso, ese que sabes que das con un sabor de hasta nunca.
Seguia alejandose al mismo tiempo que yo calmaba el pequeño armagedon que se habia desencadenado en mi torax, por ahi un poco desconcertado y con miedo, reflexivo tambien pero bien cagon, para variar.
Al final que mierda tengo que ver yo con lo que me dicta el corazon.
nota: Este esta proximo a una reforma drastica, ya que me parece una total mierda como quedo.
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