¿Quien había sido el idiota que soñó tener esos ojos clavados a los suyos?
Tal vez el mismo que vive sumergido noches enteras en soledad, dibujando escenarios que jamas sucedieron o lo harán en este plano inmundo y material. Que durante las horas diurnas vive alimentando con sangre joven los engranajes de la paranoia.
Adicto al ego disfrazado de puta despreocupada de bajo perfil,
victima de las invasiones desoladoras de viejos fantasmas, arrastrándose con zapatos de clavos sobre la húmeda masa encefálica, ya fatigada.
Visiones desoladoras, austeras, son las que supuran esos ojos ansiosos. Esos terrenos que nunca nadie debió visitar y de los cuales muchos no volvieron, son los que salen de su mente volviendo tangibles al sufrimiento humano.
< El felino se poso sobre mis piernas congeladas en el aire, se acurruco independiente y despreocupado como siempre, y comenzó a soñar.
Luego, nada del puente constante entre mente y realidad valía la pena, solo descansar en aquellos horizontes infinitos oníricos, que con pequeños trazos se dibujaban en la mente ya abstraída del cuerpo >

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