Bellisimos eran sus ojos, de un color almendra casi único sobre la faz de la tierra. Se encontraba en el caos de la cocina preparando alguna delicia que pronto degustaríamos.
Yo me encontraba en el sillón, exponiendo mi vista a algún programa burdo de televisión, pero siempre pensante, casi sin observar lo que ocurría en la pantalla.
-En un ratito va a estar- grito desde la cocina.
-Mica quería decirte algo...-
No se escucho sonido alguno, parecía como si la tierra misma se hubiese detenenido, nada se movia, nada hacía ruido.
-No pensas preguntar que?-
-Estoy atenta con la comida, te escucho decime?-
El gato pasaba entre mis piernas buscando cariño, las lamparitas alumbraban lastimosamente el saguan y afuera el frio arrazaba con cualquier cosa que se pusiera en su camino.
-El hecho es...que muero de hambre-
-Eso querías decirme? sos un tarado, dale pone la mesa.
Puse bien los pies en las pantuflas y me dedique a sacar los vasos del mueble.
Decidí que no había necesidad de que supiera cuanto la amaba justamente mientras cocinaba.
1 comentario:
mejor mirandola a sus ojos almendrados
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