Era demasiado temprano para estar borracho y demasiado tarde para ya estar derrotado. Había consumido demasiadas sustancias dulces y el mareo se hacia intenso a cada paso. Algún pelotudo estaba moviendome el piso en ese mismo instante pero ni siquiera repare en ver donde estaba para darle una buena paliza.
Eran pocas las personas vagando a esa hora por esas calles, los pocos estaban acostados en el suelo frió y los otros paseaban en autos caros con destinos totalmente inciertos.
El vaho que despilfarraba el meneo de mi cuerpo al viento era sumamente intolerable pero que mas da, al menos era mio y de nadie mas.
Un pie delante, el otro por atrás cruzado y así sucesivamente.
A casi dos cuadras de mi casa, me senté en la vereda para aliviar un poco el ajetreo de la borrachera.
Mientras calmaba el jadeo y observaba la calle desierta, a cierta distancia que antes podría haber visto con mas claridad, se contorneaba un bulto en medio de todo ese vaivén de imagenes. Decidí acercarme atraído por la curiosidad. Cuando llegue a dicha cosa, deduje que era, un perro muerto con marcas de ruedas encima, -Que hijo de puta- pensé. Agarre de mi bolsillo la caja color blanca con el logo rojo, encendedor y un pasito mas cerca de la muerte, encendí mi pucho.
Aquel manojo de carne pisada me hizo acordar a Rod. Rod "el piadoso" le decían.
Uno de nuestros encuentros había sido en un bar decadente, estaba sentado en la barra tomando vodka y balbuceando sobre una chica que había conocido hacia unos días, la cual le había volado la cabeza. Siempre con ese aspecto redneck, jean y camisa a cuadros adentro del pantalón. Yo lo conocí alguna vez por la típica coincidencia de "amigo de un amigo", desde aquella vez siempre que nos veíamos nos quedabamos charlando y tomando alguna que otra cosa.
Aquel dìa del bar me sente junto a el y también me pedí un vodka. Le pregunte como andaba y solo repetía una y otra vez el nombre de aquella chica que tan duro le había pegado. A los quince minutos que seguía repitiendo lo mismo, me aburrí y desistí de mi idea de entablar conversaciòn con el pobre diablo ese. Termine mi vodka, me levante y encare al baño.
Cuando salí, Rod ya no estaba mas.
Me acuerdo que a los días, entre los rumores matutinos de una mañana lluviosa, escuche que a unas cuadras de mi casa una joven de veintiun años había sido violada, y asfixiada con una almohada de San Lorenzo, pero lo que mas llamaba la atención es que el cuerpo yacía acostado en posición fetal en su cama con una caja de bombones y flores a su lado. Los ojos cerrados y una sonrisa como si le hubieran tironeado de la piel muerta para que pareciera feliz.
Saliendo de aquella nube de recuerdos, me encontraba por fin en casa.
-Llegaste temprano hoy ¿que paso?, y por favor anda a bañarte que el olor horrible que largas me esta dando arcadas-
- ¿Te da arcadas mi olor? Cuando te dan arcadas y vomitas esa basura que llevas adentro por culpa del vodka de mierda ese que tomas no te quejas, así que no me jodas-
Cruce el comedor, llegue al cuarto y me saque la ropa. El techo resquebrajado siempre me había dado la sensaciòn que un buen día se me iba a caer en la cabeza terminando con todo.
La cama de Rod desordenada, con las sabanas hechas un bollo y en su mesita de luz la foto de una chica que, por lo menos al momento de la foto, parecía feliz.
-¿Por qué le dirán "el piadoso"?- me pregunte.
Eran pocas las personas vagando a esa hora por esas calles, los pocos estaban acostados en el suelo frió y los otros paseaban en autos caros con destinos totalmente inciertos.
El vaho que despilfarraba el meneo de mi cuerpo al viento era sumamente intolerable pero que mas da, al menos era mio y de nadie mas.
Un pie delante, el otro por atrás cruzado y así sucesivamente.
A casi dos cuadras de mi casa, me senté en la vereda para aliviar un poco el ajetreo de la borrachera.
Mientras calmaba el jadeo y observaba la calle desierta, a cierta distancia que antes podría haber visto con mas claridad, se contorneaba un bulto en medio de todo ese vaivén de imagenes. Decidí acercarme atraído por la curiosidad. Cuando llegue a dicha cosa, deduje que era, un perro muerto con marcas de ruedas encima, -Que hijo de puta- pensé. Agarre de mi bolsillo la caja color blanca con el logo rojo, encendedor y un pasito mas cerca de la muerte, encendí mi pucho.
Aquel manojo de carne pisada me hizo acordar a Rod. Rod "el piadoso" le decían.
Uno de nuestros encuentros había sido en un bar decadente, estaba sentado en la barra tomando vodka y balbuceando sobre una chica que había conocido hacia unos días, la cual le había volado la cabeza. Siempre con ese aspecto redneck, jean y camisa a cuadros adentro del pantalón. Yo lo conocí alguna vez por la típica coincidencia de "amigo de un amigo", desde aquella vez siempre que nos veíamos nos quedabamos charlando y tomando alguna que otra cosa.
Aquel dìa del bar me sente junto a el y también me pedí un vodka. Le pregunte como andaba y solo repetía una y otra vez el nombre de aquella chica que tan duro le había pegado. A los quince minutos que seguía repitiendo lo mismo, me aburrí y desistí de mi idea de entablar conversaciòn con el pobre diablo ese. Termine mi vodka, me levante y encare al baño.
Cuando salí, Rod ya no estaba mas.
Me acuerdo que a los días, entre los rumores matutinos de una mañana lluviosa, escuche que a unas cuadras de mi casa una joven de veintiun años había sido violada, y asfixiada con una almohada de San Lorenzo, pero lo que mas llamaba la atención es que el cuerpo yacía acostado en posición fetal en su cama con una caja de bombones y flores a su lado. Los ojos cerrados y una sonrisa como si le hubieran tironeado de la piel muerta para que pareciera feliz.
Saliendo de aquella nube de recuerdos, me encontraba por fin en casa.
-Llegaste temprano hoy ¿que paso?, y por favor anda a bañarte que el olor horrible que largas me esta dando arcadas-
- ¿Te da arcadas mi olor? Cuando te dan arcadas y vomitas esa basura que llevas adentro por culpa del vodka de mierda ese que tomas no te quejas, así que no me jodas-
Cruce el comedor, llegue al cuarto y me saque la ropa. El techo resquebrajado siempre me había dado la sensaciòn que un buen día se me iba a caer en la cabeza terminando con todo.
La cama de Rod desordenada, con las sabanas hechas un bollo y en su mesita de luz la foto de una chica que, por lo menos al momento de la foto, parecía feliz.
-¿Por qué le dirán "el piadoso"?- me pregunte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario